San Alfonso María de Ligorio
Cuándo se celebra San Alfonso María de Ligorio
San Alfonso María de Ligorio es una figura prominente dentro de la Iglesia Católica, conocido por su profundo legado teológico y como fundador de la Congregación del Santísimo Redentor, también conocida como los redentoristas. Este santo ofrece una rica historia y enseñanzas que han sido veneradas por generaciones de fieles.
San Alfonso María de Ligorio se celebra el 1 de agosto. Esta fecha es un momento de reflexión y veneración en la comunidad católica, destacando su contribución a la teología moral y su dedicación al ministerio pastoral.
Contenido
Etimología de Alfonso María
La combinación de «Alfonso María» en un solo nombre puede verse como la integración de la «nobleza» y la «preparación» (Alfonso) con la «devoción y pureza espiritual« (María). Este nombre no solo refleja un legado de nobleza terrenal sino también un compromiso profundo con valores espirituales y religiosos. Es un nombre que lleva consigo una herencia de liderazgo compasivo y servicio dedicado a lo divino, ideal para una figura eclesiástica y espiritual como San Alfonso María de Ligorio.

Bibiografía de Alfonso María de Ligorio
Alfonso María de Ligorio, C.Ss.R., nacido el 27 de septiembre de 1696 en Marianella, Nápoles, fue un destacado sacerdote y religioso italiano.
Primeros años de Alfonso de María
Alfonso María Antonio Juan Francisco Cosme Damián Miguel Ángel Gaspar de Ligorio, hijo de José de Ligorio y Ana María Catalina Cavalieri de Ligorio, nació en el seno de una familia noble napolitana. Fue el primogénito de siete hermanos. En su infancia, fue visitado por san Francisco de Jerónimo, quien predijo su futuro diciendo: «Este chiquitín vivirá 90 años, será obispo y hará mucho bien».
Desde joven, Alfonso se incorporó a la Hermandad de la Nobleza y comenzó una educación integral bajo la tutela de destacados maestros. Aprendió español, francés, griego y latín, y también se instruyó en geografía, literatura, matemáticas, gramática, música, arquitectura y pintura. Su padre, un noble y alto oficial de la marina, deseaba que Alfonso destacara en la política y por ello lo encomendó a tutores de prestigio, incluyendo al pintor Francesco Solimena, quien le introdujo en el arte de la pintura.
A la temprana edad de 12 años, Alfonso ingresó a la Universidad de Nápoles, destacándose por su capacidad y conocimiento. En 1713, a los 17 años, se graduó con un doble doctorado en derecho civil y canónico tras ser examinado por el filósofo e historiador Giambattista Vico. Comenzó su carrera como abogado a los 16 años y en 1718 fue nombrado juez del «Regio portulano» de Nápoles. A los 16 años, Alfonso ya había obtenido el grado de doctor con calificaciones sobresalientes, un logro excepcional que marcó el inicio de su distinguida trayectoria.
Sacerdocio
El Sacerdocio Alfonso María de Ligorio gozó de una exitosa carrera como abogado, destacando por su capacidad de persuasión y una notable indiferencia hacia el dinero. Sin embargo, su carrera tomó un giro decisivo tras un caso contra el duque de Toscana, en el que, tras creer haber ganado, fue coaccionado a firmar una declaración que contradecía su victoria. Profundamente desilusionado, Alfonso se retiró a su hogar para dedicarse a la oración y la reflexión.
Durante un retiro en el convento de los Lazaristas y particularmente en la cuaresma de 1722, Alfonso renovó su fervor religioso. Su vida cambió radicalmente el 28 de agosto de 1723 durante una visita al Hospital de Incurables de Nápoles, donde sintió una llamada interna para renunciar a sus posesiones y seguir a Jesucristo. Esta experiencia se intensificó hasta llevarlo a renunciar a su estatus de caballero frente a una imagen de María en la iglesia de Santa María de la Redención de los Cautivos, antes llamada Santa María de la Merced.
Poco después, ingresó al Oratorio como novicio con el objetivo de ordenarse sacerdote. Pese a la oposición inicial de su padre, quien tenía otros planes matrimoniales para él, Alfonso recibió su permiso bajo la condición de que viviera en casa. Siguiendo el consejo de su director espiritual, aceptó y recibió el hábito clerical el 23 de octubre. Fue ordenado sacerdote el 21 de diciembre de 1726, a la edad de 30 años, tras recibir las órdenes menores y el subdiaconado en los años previos.
Alfonso rápidamente se destacó en Nápoles como un predicador popular y dedicó seis años a evangelizar la ciudad y sus alrededores. Se concentró especialmente en los jóvenes marginados y las personas sin hogar, estableciendo las «Capillas del atardecer«. Estas eran espacios de oración y comunidad donde se leía la Biblia y se ofrecían actividades sociales y educativas. Al momento de su muerte, existían 72 capillas con más de 10,000 miembros.
En 1729, decidió expandir su misión a áreas rurales del reino de Nápoles, encontrando comunidades aún más necesitadas. Su estilo de predicación, sencillo y accesible, resonó profundamente en sus oyentes, ejerciendo una notable influencia moral y espiritual.
La «Congregación del Santísimo Redentor»
El 9 de noviembre de 1732, Alfonso María de Ligorio fundó la «Congregación del Santísimo Redentor», conocida hoy como los Redentoristas. Inicialmente llamada «Congregación del Santísimo Salvador», esta orden religiosa comenzó su labor en un modesto hospicio de las monjas de Scala. Aunque Alfonso fue su fundador y líder de facto, la dirección inicial fue asumida por el obispo de Castellammare di Stabia. Tras la muerte del obispo, el 20 de abril de 1743, Alfonso asumió formalmente como Superior General de la Congregación.
La aprobación papal de la Regla y del Instituto para hombres llegó en 1749 bajo el pontificado de Benedicto XIV. Durante esos primeros años, Alfonso dotó a la congregación de un espíritu intensamente misionero. Dedicó gran parte de su tiempo a realizar misiones a lo largo del reino de Nápoles, llegando incluso a los pueblos más remotos y pequeños, llevando consigo el mensaje cristiano y ofreciendo apoyo espiritual a las comunidades más necesitadas.
Su Consagración Episcopal
En un vitral del siglo XIX ubicado en el transepto norte de la Catedral de Carlow en Irlanda, obra de Franz Mayer & Co., se puede observar la representación de Alfonso María de Ligorio como obispo, sosteniendo el báculo pastoral. En 1762, Alfonso fue nombrado obispo de la pequeña diócesis de Agatha dei Goti por el Papa, un honor que inicialmente le causó gran temor, llevándolo a intentar renunciar a su cargo, aunque el Papa rechazó su renuncia. Durante su gestión episcopal, que duró hasta 1775, se distinguió por sus innovaciones en la administración diocesana y el mejoramiento de la formación clerical.
Esta etapa estuvo marcada por su deterioro físico debido a una artrosis cervical progresiva, que se refleja en muchas representaciones iconográficas de su persona. En 1775, debido a su salud debilitante, el Papa Pío VI accedió finalmente a sus peticiones, permitiéndole retirarse a la casa redentorista de Pagani, donde enfrentaría sus años más difíciles.
Sus Últimos Años
Alfonso pasó sus últimos doce años lidiando con intensos sufrimientos físicos y espirituales, trabajando arduamente para lograr el reconocimiento de su congregación y enfrentándose a amargas disputas internas. Además, necesitaba la aprobación de la regla de su congregación tanto del Vaticano como del monarca reinante en Nápoles, en ese tiempo bajo control español, lo que situó su proyecto en medio de tensiones políticas y eclesiásticas.
Prácticamente ciego y sin poder liderar personalmente a su congregación, fue expulsado de la orden que fundó por un error en la firma de un documento crucial. Ni su ceguera ni su salud en declive fueron considerados atenuantes. En 1780, una decisión del Papa Pío VI exacerbó la situación, lo que lo llevó a vivir circunstancias eclesiásticas dolorosas, viéndose separado de su propia congregación.
Muerte de San Alfonso María de Ligorio
A pesar de estos desafíos, Alfonso nunca criticó la autoridad de Roma y falleció durante el Angelus el 1 de agosto de 1787. Tras su muerte, las divisiones en su congregación cesaron, y los errores cometidos contra él fueron reconocidos. Los redentoristas finalmente obtuvieron pleno reconocimiento y se expandieron a lo largo de Europa y América del Norte, llegando a tener presencia en 78 países hoy en día.
San Alfonso murió de causas naturales a la avanzada edad de 90 años.
Legado de Alfonso María de Ligorio
El legado de San Alfonso es vasto, especialmente en el campo de la teología moral. Fue un pionero en hacer la teología accesible y relevante para los laicos, enfocándose en la compasión y el entendimiento práctico en lugar de en el rigorismo legal. Su obra más conocida, «Teología Moral», sigue siendo un texto de referencia en seminarios y estudios religiosos.
Iconografía y Simbología
San Alfonso es comúnmente representado en el arte religioso como un obispo, llevando el báculo pastoral y a menudo acompañado de iconografía que alude a su devoción mariana y su compromiso con la enseñanza y la misión pastoral.
Reliquias de San Alfonso María de Ligorio
Las reliquias de San Alfonso María de Ligorio están custodiadas en la Basílica de Sant’Alfonso de Ligorio en Pagani, Italia. Este lugar no solo es un sitio de peregrinación religiosa, sino también el centro de veneración para aquellos que siguen sus enseñanzas y buscan su intercesión.
Basílica de Sant’Alfonso de Ligorio
La basílica en Pagani se ha convertido en un símbolo de la vida y obra de San Alfonso, proporcionando un contexto tangible para entender mejor su legado. La iglesia alberga no solo sus restos físicos sino también varios artefactos relacionados con su vida y ministerio.
Significado de las reliquias
- Centro de veneración: La presencia de las reliquias de San Alfonso en la basílica atrae a devotos de todo el mundo, convirtiéndola en un centro vital para la oración y la devoción religiosa. Los visitantes y peregrinos vienen a buscar consuelo, inspiración y la intercesión de San Alfonso.
- Inspiración para la fe y la misión: Las reliquias sirven como un recordatorio físico del compromiso de San Alfonso con la fe católica y su dedicación a la teología moral y la justicia social. Esto inspira a los fieles a vivir de acuerdo con los principios que él defendía.
- Sitio de reflexión y celebración litúrgica: La basílica no solo guarda las reliquias, sino que también actúa como un espacio para la reflexión espiritual y la celebración litúrgica. Es un lugar donde la vida y las enseñanzas de San Alfonso se continúan explorando y compartiendo con las nuevas generaciones de fieles.
Fecha de canonización de Alfonso de María
Fue canonizado el 26 de mayo de 1839 por el Papa Gregorio XVI y posteriormente declarado Doctor de la Iglesia en 1871 por el Papa Pío IX, en reconocimiento a su significativa contribución a la teología moral.
Milagros atribuidos a San Alfonso María de Ligorio
Los milagros más notables atribuidos a San Alfonso incluyen curaciones milagrosas y la intercesión divina en momentos de necesidad espiritual y crisis entre los miembros de su congregación y fieles.
Información adicional
- Enseñanzas y escritos: San Alfonso fue un prolífico escritor; sus obras abordan temas que van desde la ley moral hasta la poesía y canciones devocionales, reflejando su pasión por la accesibilidad de las enseñanzas religiosas.
- Influencia en la práctica pastoral: Su enfoque en una teología accesible y práctica ha influido en la formación pastoral en todo el mundo, siendo un precursor de muchas prácticas modernas en la consejería y guía espiritual.
- Devoción mariana: Su devoción a la Virgen María fue central en su vida espiritual y teológica, destacándose en su libro «Las Glorias de María», que es uno de los textos marianos más influyentes en la Iglesia Católica.






