Nuestra Señora de la Luz
Cuándo se celebra Nuestra Señora de la Luz
La festividad de Nuestra Señora de la Luz se celebra el 1 de junio, marcando un momento especial para los fieles que rinden homenaje a esta venerada figura en el calendario litúrgico.
Etimología del Nombre
El nombre «Nuestra Señora de la Luz» evoca la imagen de la luz divina y la presencia celestial. Su etimología se relaciona estrechamente con la devoción a la luz espiritual que ilumina los caminos de los creyentes.

Biografía de la Virgen de la Luz
La Virgen de la Luz, también conocida como Nuestra Señora de la Luz, es una advocación de la Virgen María venerada en la tradición católica, que ha cautivado a millones de creyentes en todo el mundo a partir del siglo XVIII.
Esta venerada representación mariana tiene sus raíces en la devoción del jesuita italiano Juan Antonio Genovesi, quien, en el siglo XVIII, anhelaba poseer una imagen que capturara la esencia celestial de la Madre Santísima. Su deseo se materializó a través de una visión extraordinaria de una mujer devota cristiana, reconocida por sus experiencias místicas.
En la visión, la Virgen María se manifestó resplandeciente, llevando en una mano un alma, protegiéndola de las fauces de una bestia infernal. En la otra mano, un ángel presentaba al Niño Jesús sosteniendo un canasto lleno de corazones, simbolizando la preservación del mal. La Virgen, con claridad divina, indicó a la mujer cómo debía ser retratada, estableciendo así la iconografía de la Virgen de la Luz.
El lienzo que capturó esta visión celestial fue creado por un pintor contemporáneo y se conservó en Palermo hasta 1732. Posteriormente, la imagen fue trasladada a la iglesia jesuita de León en Guanajuato, México, donde se erigió como la Catedral Basílica Metropolitana de la Madre Santísima de la Luz de León en 2005.
La representación de la Virgen de la Luz es única y conmovedora. La Virgen evita caer en las fauces de un monstruo maligno, sosteniendo un alma y al Niño Jesús. Su túnica blanca y manto azul simbolizan pureza y castidad, sobre un fondo de color amarillo dorado. Un ángel lleva corazones ardientes en una cesta, simbolizando la caridad y el amor a Dios. Dos ángeles la coronan como reina del cielo, mientras un monstruo, originalmente representado como Leviatán, espera a sus pies.
A lo largo de los siglos, la devoción a la Virgen de la Luz se ha extendido por todo el continente americano gracias a los esfuerzos jesuitas. Sin embargo, la historia de esta advocación también ha experimentado desafíos, como la censura del Leviatán en 1771 y la persecución posterior tras la expulsión de los jesuitas del imperio español en 1767.
La influencia de la Virgen de la Luz se refleja en la publicación de obras como «La invocación de Nuestra Señora con el título de Madre Santísima de la Luz» en Madrid en 1751, detallando los prodigios y milagros asociados con esta devoción. El Colegio Imperial de la Compañía de Jesús de Madrid estableció en 1754 la primera congregación española con el nombre de «Madre Santísima de la Luz».
En Colombia, el culto a la Virgen de la Luz se inició en Santa Fe en 1759 y se extendió por el país, influenciando ciudades como Popayán. A pesar de los desafíos históricos, la devoción a esta advocación perdura, recordándonos la conexión espiritual que trasciende fronteras y siglos.
El Leviatán fue censurado y eliminado en 1771 por orden del IV Concilio Provincial Mexicano, siendo reemplazado por llamas que aluden al purgatorio, o bien por nubes oscuras, humo o manchas difuminadas que simbolizan el pecado. También se intentó suprimir el culto a las imágenes de la Virgen de la Luz en España, como en Zaragoza, Sevilla o Cádiz, sin éxito.
En 1751, en Madrid, José de Tobar publicó el libro La invocación de Nuestra Señora con el título de Madre Santísima de la Luz, detallando los prodigios y milagros obrados por su advocación.
El Colegio Imperial de la Compañía de Jesús de Madrid, en 1754, fue la primera congregación española con el nombre de «Madre Santísima de la Luz». En la actual Colombia, el culto a la advocación de la Virgen de la Luz inició en Santa Fe en 1759, en la iglesia de San Ignacio. En el sur de Colombia, en ciudades como Popayán, también se gestó el culto a esta advocación, influenciado por la ciudad de Quito, donde lo promovió el padre José María Maugeri.
Tras la expulsión de los jesuitas del imperio español en 1767, la advocación de la Virgen María de la Luz fue objeto de una fuerte persecución, junto con el culto al Sagrado Corazón de Jesús.
Información adicional:
- Los relatos de los milagros atribuidos a Nuestra Señora de la Luz son numerosos. Desde curaciones milagrosas hasta intervenciones divinas, estos eventos extraordinarios han consolidado su reputación como intercesora celestial.
- El legado de Nuestra Señora de la Luz perdura a través de los siglos, influyendo en la espiritualidad y dejando una huella imborrable en la historia eclesiástica. Su ejemplo sigue guiando a generaciones hacia la luz divina.
- La veneración de Nuestra Señora de la Luz se extiende por todo el mundo, con fieles que acuden a ella en busca de consuelo y guía espiritual. Su presencia sigue siendo una fuente de inspiración para muchos devotos.






