Santa Catalina Labouré
Cuándo se celebra Santa Catalina Labouré
La festividad de Santa Catalina Labouré se celebra el 28 de noviembre. Este día recuerda la vida y devoción de esta santa francesa, conocida por ser la destinataria de las apariciones de la Virgen María que dieron origen a la Medalla Milagrosa. Catalina Labouré es venerada como patrona de los laicos, los enfermos y las Hijas de la Caridad.
Contenido
Etimología de Catalina
El nombre Catalina proviene del griego Aikaterine, y está relacionado con la palabra katharos, que significa “puro”. Este nombre refleja la pureza de corazón y el profundo amor de Catalina Labouré por la Virgen María y su disposición a servir a Dios en sencillez y humildad.

Bibiografía de Catalina Labouré
Santa Catalina Labouré, la humilde religiosa francesa a quien se le apareció la Virgen María y le encomendó la misión de difundir la Medalla Milagrosa, es una de las figuras más queridas de la Iglesia Católica. Su vida sencilla, llena de fe y servicio, y su dedicación a la caridad reflejan una vocación genuina al servicio de Dios y a la devoción mariana.
Primeros Años y Vocación
Catalina Labouré nació el 2 de mayo de 1806 en Fain-lès-Moutiers, un pequeño pueblo en Borgoña, Francia. Provenía de una familia campesina numerosa, siendo la novena de once hijos. Tras la temprana muerte de su madre, cuando Catalina tenía solo nueve años, desarrolló una devoción profunda a la Virgen María, a quien consideraba su madre espiritual. Desde joven, Catalina mostró una inclinación natural por la vida de oración y un espíritu de servicio, aunque no fue hasta los veinte años que decidió ingresar a la vida religiosa.
Catalina ingresó en la Congregación de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl en París en 1830. Esta congregación, dedicada a atender a los pobres y los enfermos, le permitió vivir plenamente su vocación de caridad. Catalina se destacó por su humildad, su obediencia y su dedicación al trabajo, ganándose el cariño y respeto de sus compañeras.
Las Apariciones de la Virgen María
Las apariciones de la Virgen María a Santa Catalina Labouré tuvieron lugar en el convento de Rue du Bac en París. La primera aparición ocurrió el 18 de julio de 1830, cuando la Virgen le pidió que acudiera a la capilla a medianoche. Catalina describió a la Virgen como una figura resplandeciente, rodeada de luz y llena de gracia y belleza. En esta aparición, la Virgen habló con Catalina y le adelantó que Dios tenía una misión especial para ella, y que vendrían tiempos difíciles para Francia y la Iglesia.
La aparición más importante ocurrió el 27 de noviembre de 1830. En esta visión, la Virgen María se le apareció de pie sobre un globo terráqueo, aplastando a una serpiente (símbolo de Satanás) y con las manos extendidas, de las cuales irradiaban rayos de luz, que representaban las gracias que ella concedía a quienes las solicitaban. Alrededor de la imagen estaba inscrita la frase: «Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti».
La Virgen le pidió a Catalina que mandara acuñar una medalla según esa visión y prometió que todos aquellos que la llevaran con fe recibirían grandes gracias. En el reverso de la medalla, la Virgen le indicó que apareciera una «M» coronada por una cruz, con el Sagrado Corazón de Jesús y el Inmaculado Corazón de María, símbolos del amor y sacrificio de Cristo y de la pureza y amor maternal de la Virgen.
La Creación de la Medalla Milagrosa
Catalina confió sus experiencias y la misión de la medalla a su confesor, el Padre Aladel, quien al principio fue escéptico. Sin embargo, después de algunas reflexiones y consultas, accedió a seguir las instrucciones de Catalina, y en 1832 se comenzó a acuñar la medalla. La rápida difusión de la Medalla Milagrosa, y los testimonios de milagros y gracias asociadas a su uso, hicieron que la devoción creciera rápidamente en Francia y en todo el mundo. Catalina, sin embargo, permaneció en el anonimato y nunca buscó reconocimiento alguno; continuó con su vida de servicio, sin revelar a nadie que ella había sido la vidente de las apariciones.
Vida Oculta y Servicio a los Pobres
Santa Catalina Labouré dedicó el resto de su vida a servir a los ancianos en un hospital de Reuilly, en París. En silencio y humildad, siguió cumpliendo su vocación, sin dar a conocer que ella había recibido las visiones de la Virgen María. Solo su confesor y algunas autoridades eclesiásticas conocían su papel en las apariciones y en la creación de la Medalla Milagrosa. Catalina nunca buscó fama ni notoriedad; vivió como una sencilla hija de la caridad, entregada a Dios y a los pobres.
Catalina falleció el 31 de diciembre de 1876 a la edad de 70 años. Después de su muerte, su cuerpo fue exhumado y se descubrió que estaba incorrupto, es decir, sin señales de descomposición, lo cual fue interpretado como un signo de santidad. Sus restos reposan actualmente en la capilla de Rue du Bac, en París, lugar de peregrinación para devotos de todo el mundo.
Muerte
Santa Catalina Labouré llevó una vida de humildad y servicio. Durante más de cuarenta años, trabajó en el hospicio de Enghien, dedicado al cuidado de ancianos y enfermos, sin revelar a nadie su papel en la creación de la Medalla Milagrosa. En 1876, cuando tenía 70 años, comenzó a sentir los efectos de la edad y la enfermedad. Catalina falleció en paz el 31 de diciembre de 1876, dejando un legado de humildad y devoción a la Virgen María.
Fecha de canonización
Santa Catalina Labouré fue canonizada por el Papa Pío XII el 27 de julio de 1947. Su canonización fue el reconocimiento de su vida de santidad y del mensaje que recibió de la Virgen María. Desde entonces, la Iglesia la venera como santa, y su devoción ha crecido entre los fieles que buscan la intercesión de la Virgen a través de la Medalla Milagrosa.
Legado
El legado de Santa Catalina Labouré está inseparablemente ligado a la Medalla Milagrosa, un sacramental que ha sido fuente de numerosas conversiones, curaciones y gracias espirituales. Catalina es recordada como una sierva fiel y humilde de la Virgen María, quien cumplió su misión sin buscar reconocimiento, ofreciendo su vida al servicio de los demás.
Su ejemplo de obediencia, humildad y devoción inspira a millones de personas en todo el mundo, especialmente a los laicos y a los miembros de la Congregación de las Hijas de la Caridad, quienes continúan su obra de servicio a los pobres y enfermos. La Capilla de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, en la Rue du Bac, París, es un lugar de peregrinación donde los fieles acuden para orar y pedir la intercesión de la Virgen y de Santa Catalina.
Reliquias
Las reliquias de Santa Catalina Labouré se conservan en la Capilla de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa en la Rue du Bac, en París. Su cuerpo fue encontrado incorrupto al momento de su exhumación, un signo que muchos consideran una muestra de su santidad. Esta capilla es un lugar de peregrinación muy importante para los devotos de la Medalla Milagrosa, quienes rezan ante su cuerpo incorrupto y buscan su intercesión.
Iconografía y Simbología de esta Santa
La iconografía de Santa Catalina Labouré suele representarla como una monja de las Hijas de la Caridad, vestida con el hábito tradicional de su congregación, y a menudo arrodillada ante la Virgen María en la aparición de la Rue du Bac. En algunas representaciones, se le muestra con la Medalla Milagrosa, símbolo de su misión, o en actitud de oración, reflejando su vida de entrega y devoción a la Virgen.
Su imagen es un símbolo de la fe sencilla, de la obediencia a Dios y de la cercanía de María con los creyentes. Santa Catalina es una figura inspiradora para aquellos que desean una vida de humildad y servicio, y su devoción a la Virgen María sigue viva a través de la Medalla Milagrosa, que lleva el mensaje de esperanza y gracia al mundo.
Milagros de Santa Catalina Labouré
Desde su muerte, Santa Catalina Labouré ha sido reconocida como intercesora en numerosos casos de curaciones y conversiones. Además de los milagros atribuidos a la Medalla Milagrosa, los fieles han experimentado favores especiales tras pedir su ayuda en momentos de enfermedad, dificultades personales y tribulaciones espirituales.
La vida de Catalina fue un milagro de humildad y servicio y, a través de la medalla, se han realizado innumerables milagros y gracias, cumpliendo así la promesa de la Virgen de bendecir a todos aquellos que la usaran con fe.
Información adicional
- Santa Catalina Labouré es patrona de los laicos y de los enfermos, y su vida es un ejemplo de humildad y devoción a María.
- La Capilla de la Medalla Milagrosa en la Rue du Bac en París es un sitio de peregrinación donde se encuentra su cuerpo incorrupto.
- La Medalla Milagrosa, creada a través de las apariciones de la Virgen a Santa Catalina, es un sacramental que ofrece protección y gracia a quienes la llevan con devoción.
Otros Santos con el nombre de Catalina
- Santa Catalina de Alejandría: mártir y filósofa cristiana del siglo IV, patrona de los estudiantes y de los filósofos.
- Santa Catalina de Siena: mística y doctora de la Iglesia, conocida por su amor a Cristo y su defensa de la Iglesia.
- Santa Catalina de Suecia: hija de Santa Brígida, conocida por su vida de santidad y humildad.






